A
finales del año 1997, el compositor de música incidental,
productor y multi-instrumentista colombiano Javier Martínez
es convocado por la naciente compañía discográfica
YOYO MUSIC para lanzar un catálogo completo de New Age
Music, o música de la Nueva Era, en sus diferentes facetas
y estilos. Un año después, 84 obras creadas e interpretadas
por este artista estaban listas para dar a luz un interesante
proyecto discográfico denominado "Liquid Sounds".
Era
Acústica, Era
Electrónica, Cristales
de Sonido, Enjoy
the Silence, Piano
Mágico y Sólo
para los Sentidos son, en resumen, la recopilación
de música descriptiva e incidental más completa jamás
realizada por artista alguno en un lapso tan corto. No obstante,
refleja el camino de años de experiencia dentro de la producción
y la estética musical en términos de interpretación
y creación artística.
Con
la colaboración de la astróloga Teresita Marín
del Castillo, Javier apoyó su trabajo basado en la mitología
universal y la cosmología, recreando lugares, sensaciones,
personajes y leyendas que confluyen en dos objetivos puntuales:
la meditación y la creación de imágenes a
través de la música.

Todos
los estilos se evidencian en esta colección. Música
acústica influenciada por Ackermann y los flamencos, destellos
pianísticos que nos evocan un George Winston, trazos de
Jazz y Blues entre Monk y Corea, recreaciones electrónicas
al mejor estilo de Tomita y Wendy Carlos, con tendencias arábigas,
medievales, pop-occidentales; en fin, un completo catálogo
que busca abrir la mente a novedosas sensaciones estéticas
que muy pocos artistas se atreven a abordar, por temor a ciertos
fracasos comerciales que, en este caso, al compositor parecería
que lo tienen sin cuidado.
Javier
Martínez no pretende sentar cátedra sobre la Nueva
Era. Su trabajo se soporta en melodías sencillas pero eficaces,
armonía tradicional, ritmo convencional. Su fuerte es la
"espiritualidad" de la música, según sus
palabras. Espiritualidad que se traduce en un excelente manejo
de los sintetizadores y ordenadores, las guitarras electro-acústicas
y, en algunos casos, instrumentos no convencionales como un Archilaúd
de 28 órdenes construido por José Luis España
y efectos reales de medio ambiente grabados en directo por el
compositor.